La distancia nos lleva a otros rumbos, caminos distintos, que no tienen vuelta hacia atrás. El tiempo aliado en el mido que cambia el destino; congela las ganas de amar. Mírame, mírate, como hemos cambiado, ahora nada es igual, ya no te siento a mí lado, mírame, mírate, no podemos volver hacia atrás. No tiene sentido si no hay un motivo, un beso para respirar. Se han quedado en la luna los ciegos abrazos, se ha llevado la noche lo que fuimos una vez vos y yo.
Sientes pasión por jugar, y juegas, usas mí amor y con él juegas. Y a punto de matarme sigues jugando, porque para vos es mejor jugar. Tanto te cuesta aceptarme como soy? Dejar que el mundo piense lo que quiera. Cambiar por mí, hacer ciertas todas esas promesas. Jugártela una vez en tu vida. Remarla y remarla hasta salir de ese infierno en el que te estas metiendo. Pero no, definitivamente soy yo la que no entiende, que en tu vida tan solo soy una victima más.
Estoy sintiendo tantas cosas juntas, es imposible dejar de pensar en vos. Me doy por vencida, o quizás no sea eso, quizás solo sea un poco de orgullo, algo de impotencia o una mezcla del efecto que causas en mí. Quisiera decirte todo lo que siento, pero es difícil saber que no te importa, que actúas como si ya no me quisieras, o quizás es así y soy yo la que confunde las cosas. Tengo que olvidarme de vos, tengo que poder, necesito confiar en mí misma, pero no es necesario mentirme a mí misma, no es necesario lastimarme sola. Nunca pensé que me podía pasar a mí, que podía llegar a querer tanto a una persona teniéndola tan lejos; pero hoy me doy cuenta que a cualquiera le puede pasar


